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Publicado el 11-04-2005
El marido de los sueños
Un método para aquellas mujeres que tienen mucho que ofrecer y no entienden por qué no llegan al altar.
Ana Labrin-García
Cuando lanzó al mercado la primera edición de su libro "How to Marry the Man of Your Choice", Margaret Kent sabía que iba a tener éxito en Estados Unidos y en Latinoamérica, más nunca se imaginó que también iba a ser popular en países como China, Japón, Corea del Sur, en las naciones de Europa que eran del bloque comunista, desde Polonia hasta Bulgaria y hasta en Rusia. ¿Por qué tanta popularidad para este tema?
“Yo me fijé que las muchachas que no eran cariñosas se casaban sin problema, lo mismo las tontas, las feas también y entonces había un problema grande porque la mujer que ofrece mucho, que es bonita, de buen corazón y educada es la que tiene más dificultad en casarse. Entonces me dije que había que remediar esto”.
“Este libro fue escrito para la mujer que tiene mucho y no entiende por qué le es difícil conseguir una cita y mucho menos casarse”, dice a La Opinión en entrevista telefónica su autora, Margaret Kent, abogada nacida en Miami.
La primera edición salió al mercado hace unos 20 años, pero la versión de 2005 ha sido modernizada. Sin embargo, el proceso de casarse donde quiera que uno esté es el mismo.
La autora identifica cuatro pasos importantes en la obra y los desgrana en 12 capítulos. Además, aconseja seguirlos en ese orden para alcanzar la “meta” de casarse con el hombre que una escoja.
Conocer a suficientes hombres
Si uno no conoce a varios hombres, tanto en el medio donde se mueve como en su trabajo, por ejemplo, ¿cómo va a encontrar a uno que le convenga para casarse?
“Yo le digo a la mujer que el hombre te mira a ti y ve a una persona que sabe lo que quiere, que sabe actuar, está en control de su vida, que toma sus decisiones. Entonces piensa: ‘Esta mujer sabe lo que quiere y es una persona muy capacitada. Si ella quisiera conocerme, daría el primer paso’. Pero esa mujer fabulosa se convierte también en una chiquilla de 14 años cuando de hombres se trata y piensa que él va a entablar una conversación con ella, y eso no va a pasar”.
Le corresponde a la mujer romper el hielo. “¿Cómo hacerlo?”.
Kent aconseja lo siguiente: “No hay que ser agresiva, lo que hay que hacer primero que nada es saludar, eso es bastante fácil en la cultura hispana. En segundo lugar, debe fijarse en algo del hombre que le gusta a ella. Si la mujer quiere al hombre, tiene que decirle que él es especial y único y que desea hablar con él precisamente por eso. Ésa es la clave para llegar al alma del hombre, porque éste tiene un ego enorme”, asegura la autora.
“Lo que no debe esperar es que el hombre le responda en el acto, pero hacerle saber que es especial va a encender en él, consciente o inconscientemente, la idea de que una es la mujer ideal”.
“A menudo, si una persona te encanta te quedas muda. Entonces hay que empezar por quien no te importa para que cuando aparezca ese ‘señor fabuloso’ por costumbre vas a empezar a hablarle sin pensarlo, es como el piloto automático”.
Entrevista para el puesto de marido
Según Kent, la parte más importante y “sexy” de la mujer son las orejas, ¿por qué?, porque el hombre se enamora hablando. Sin embargo, tampoco una tiene que escuchar sin decir nada.
“Si tú le dejas hablar de las cosas que para él tienen gran importancia o contenido emocional, verás que cuando está hablando de estos temas está reviviendo la pasión asociada con esas cosas y las está invirtiendo en la oyente”.
“Casi siempre pasa que cuando a la mujer le gusta el hombre, ella habla mucho y se enamora de él, entonces es él quien tiene la opción de aceptarla”.
“Yo quiero que el hombre se enamore primero, para que ella tenga la opción de aceptarlo o dejarlo. Es fácil, si una cerrara la boca las primeras 30 ó 35 horas que está hablando con ese hombre tanto sea cara a cara o por teléfono, ya estaría en otra etapa, habría dado un 30% de los pasos hacia el matrimonio. Si te aburre en los primeros 10 minutos, dile adiós; si te aburre en 20 horas también, porque si en ese proceso te sientes aburrida, el matrimonio va a ser un fracaso”.
Kent afirma que, si después de escuchar lo suficiente una siente que va bien y que empieza a repetir su cuento, es el momento de saber que él ha descargado todas las emociones. “Cuando él empiece a repetir y te diga: ‘Yo nunca le he dicho esto a nadie’, es que tú tienes todas las emociones de ese hombre. Entonces comenzamos el tercer paso”.
Actuar como la esposa
Esto no tiene nada que ver con limpiarle la casa y cocinarle. Se refiere a asuntos emocionales y mentales. ¿Qué hace una mujer? Lo que hacía la mamá: comenzar la crítica.
“El hombre asocia cierta crítica con amor y cariño. Yo estoy segura de que, si la madre era normal, le dijo: ‘Oye, si eres tan inteligente, ¿cómo me trajiste una D en matemáticas?"
“¿Cómo sabemos cómo lo criticamos y hasta dónde podemos criticar? Tenemos que conocer a la futura suegra, si es que hay. Si no hay, tenemos que preguntarle qué le decía su mamá, cómo le criticaba, cómo le hacía reír al mismo tiempo que le decía una barbaridad. En ese momento tienes un montón de gente que puede ser testigo. Igual que un abogado que no va a un juicio sin testigos, la mujer no tiene que aceptar a un hombre que no tenga testigos que declaren sobre él”.
Este proceso de obtener “testimonio” se debe hacer con preguntas y el hombre tiene que estar presente, para que no se haga a sus espaldas.
“Puede preguntar a un conocido: ‘Si tú fueras a hacer una obra de teatro, ¿en qué papel lo pondrías?’ Como el amante, amigo, hijo; así te puedas dar una idea. Usa el sombrero del periodista que busca averiguar el cómo, por qué y cuándo, y también el sombrero del clero, déjalo confesar, pero sin censurar lo que te está diciendo. Si te pones a censurarlo, por supuesto que no te va a decir la verdad”.
“Lo que tenemos que hacer es usar un poco de crítica en privado para que no nos borre de su mente y a la vez para que sepa que lo queremos y estamos en el corazón de él. Ese balance entre la crítica y los halagos, que lo dejan pensar que lo queremos y aceptamos con sus flaquezas, es lo que necesitamos para que él se sienta cómodo casándose con nosotras”.
Quitar los obstáculos
Según la autora, uno de los puntos importantes que la mujer no sabe es que cuando el hombre se enoja, es que está más cerca del matrimonio. “Entonces dice cosas como: ‘Óyeme, yo creo que ya no nos deberíamos ver tanto; esto está poniéndose muy serio’. Cuando hable así es que ya está con la idea de casarse y no te puede dejar a ti, por eso quiere que tú lo dejes a él. Hay que darle tiempo para que se refresque; quizá ese mismo día por la mañana te dice eso y por la noche dice que se quiere casar contigo. Es corriente que después de ese discurso llegue la propuesta”, dice Kent.
A quién está dirigido
Según su autora, el libro está dirigido sobre todo a la mujer que ha pasado ya de la edad en que está rodeada de muchos grupos de solteros, cuando ya se ha graduado de la universidad o de lo que sea, en la que en su vida ya no tiene esos montones de gente soltera a su alrededor, como tenía en la juventud.
“Cuando la mujer está como dicen aquí on her own [vive por su cuenta], es cuando necesita ayuda. Hay grupos de gente soltera donde ella puede participar porque es parte de su vida, pero necesita ayuda cuando sale de esa etapa en la que no hay ese grupo. También pensé mucho en la mujer que se divorcia y no sabe qué hacer o en la mujer que se queda viuda, que quizá ha olvidado cómo buscar a un compañero”, concluye Kent.
Para comunicarse con la autora de esta obra, visite en internet: www.romanceroad.com.
Resumen: Un método para aquellas mujeres que tienen mucho que ofrecer y no entienden por qué no llegan al altar.
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